domingo, 26 de febrero de 2017

Se hace lo que se pueda.

Se hace lo que se pueda, esa frase la tomo prestada de "Abuelo Runner", un señor que conocí en la Maratón de Sevilla, era Jugador del Español, una persona super motivada y positiva. 
Siempre que me pongo malo y las cosas no van como yo quiero recuerdo al Abuelo y me tranquilizo. Creo que es el mal de las personas que nos exigimos demasiado y terminamos por odiar lo que nos gusta por exigirnos de más y verlo ya más como un trabajo, que como algo que nos hace disfrutar. 
Viendo las fotos de mi hijo pequeño veo una mente así, que hace las cosas por el puro disfrute y sin competir, sin sentirse mal o bien por hacerlo mejor o peor y creo que esa debería ser mi meta.
Comienzo la semana el miércoles por tomarme otro día de descanso obligado, a ver si van regresando las fuerzas.
Comenzamos Juani y yo con unas pesas rutinarias para concluir con Marcos y Hector en una clase de spinning que para mí fue agónica. Me emocioné un poco y lo pagué un al final, pero contento por haber retomado el ejercicio y haberse ido la pereza del parar por estar malo.
Jueves ya de noche y con una desgana de campeonato decido ir a correr, de la hora y algo programada llego a 55 minutos, la mar de bien para lo mal que he estado y aún con antibiótico.
Añadir que tras varias sesiones de noche ya me voy acostumbrando, tiene su tema, la pisada es diferente y ya he notado que puedo ir más rápido que las primeras veces.
Dos días parados de descanso obligatorio, los antibióticos me dejaron super tocado, más aún la mente y el desánimo, que siempre nos juega una mala pasada.
La pereza mezclada a la falta de energía hacen que me venga abajo, pero ahí está el grupo para levantar la moral.
Son unos puntales éstos chiquillos, jajajajajaaja. A falta de entrenamiento de trail bien viene el de campo. Es que cualquier lugar y momento nos brinda una oportunidad para estar activos y en forma y ser personas pro activas.
Así he aprovechado para pegarme una maratón de ordenar y arrancar hierba en la finca y un entreno de subir corriendo a por un puntal y bajar la cuesta cargándolo y fortaleciendo piernas para no seguir perdiendo comba.
Una semana que podría teñir de mala pero creo que me ha enseñado mucho el ver las palizas que se han pegado los corredores de ulta trail de la Transgrancanaria y pensar que mejor disfrutar y cuidar el cuerpo que hacer ese atracón de kilómetro. Es una cosa que me desmotiva pero bueno, esa no es mi guerra.
Un abrazo a todos y gracias por los ánimos chicos.


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