sábado, 25 de mayo de 2013

Mi Lanzarote.

Recuerdo cuando comencé y las causas de la necesidad de habiendo estado sin hacer deporte más de 5 años me obligaron a intentar terminar tan largo y duro reto. Necesitaba sacar pensamientos y dolor que tenía dentro y elegí una prueba en la que el dolor es el detonante máximo si la quieres terminar. Que contradicción pero es así, a veces el dolor con dolor se cura. 
 Un homenaje a mi Abuelo, otro para Rebeca y otro a modo de vía de escape para conmigo, 2008 fue un año de transición. Ese año fue cuando mi hijo ya dejaría de tener una sola casa y tendría dos, Abi dormiría algunos días conmigo y otros sin mí, en definitiva, el año de volver a empezar una vida nueva. 
Mi retoño siempre ha estado esperando en cada llegada de cada Ironman que he terminado, salvo el de Hawaii, que sin duda, éste año no acudiré sin él. En cada meta que he cruzado hemos pasado  años de retos, de ausencias prolongadas, de preocupaciones, de mucho trabajo y todo lo que la vida en sí nos tiene preparado como al resto de los mortales.
Ese primer Ironman que yo pensaba curaría mis males ya queda lejos, hoy viendo ésta foto pienso en lo bien que lo hemos hecho todos. Mis hermanos, mis padres, mi pareja, la madre de Abi y su pareja y resto de familia. Miro a mi hijo con mucho orgullo por lo buena persona que es, su corazón, su madurez, su saber leer cada momento, y tanto él, como yo, sabemos cuanto ha significado este abrazo, los dos con lágrimas en los ojos y sin decir nada, no hacía falta...
Por otra razón también ha sido éste 2013 un año especial, mi hermano pequeño ha terminado su primer ironman, viendo así cumplido su sueño y rompiendo la barrera de lo que hace unos años él veía como imposible. 
Félix un amigo del norte y compañero de profesión también ha terminado su primer Lanzarote y por lo que veo ya se ha quedado con el veneno que la isla de los volcanes inyecta a cada hombre de hierro que tiene el valor de enfrentarse a ella y la doblega. 
Dar las gracias a todos los amigos que me acompañaron éste año, en la retina me quedan muchísimos buenos momentos,
como muchas veces pienso, se prepara uno todo el año para terminar una prueba deportiva y se lleva uno a casa además de la satisfacción de haberla terminado, todas las vivencias y buenos ratos de los días previos y los posteriores a la competición.
 

Gracias a Ángela, que es el pilar que sustenta cada año mi proyecto y a Clemente Alonso por ser mi embajador del Quam. 
Gracias a Mis padres, Guiller, Alba, Ruben, Aníbal, Cassandra, Flores, Pavel, Paul y a todos los que me dejo en el tintero.
Un abrazo a todos.