sábado, 11 de agosto de 2012

BIRDIE.



Muchas veces me pregunto hasta donde puede llegar nuestra parte humana en un mundo cada vez más loco. Recuerdo hace unos meses cuando oí revolotear unas pequeñas alas en una caja olvidada desde hacía días en un rincón de la Jefatura de la Policía, donde trabajo. Abrí la misma y vi dos pequeños polluelos de tórtola turca moribundos. Los mismos me habían sido entregados en mano por dos niñas unos días antes y yo habiendo dejado a cargo un compañero de llamar a la protectora de animales, ésta no se hizo cargo de recogerlos por no ser una especie protegida. Los pobrecillos no habían comido desde hacía días y malamente eran capaces de mantener su diminuta cabecilla por sus propios medios. Los compañeros del turno entrante y saliente uno y otro repetían que no merecía la pena, que los dejara o los tirara a la basura que iban a morir de igual manera. Lejos de dejar de pensar en sus potentes motocicletas, ipads, iphones y demás demandas importantes de nuestra moderna sociedad, nadie movió ni un solo dedo en beneficio de esos dos seres vivos. 
 Al margen de eso, esa misma tarde mi merienda se componía de un bocadillo de atún hecho de un sabroso pan artesanal, acompañado de leche de soja y decidí con eso hacer una pasta con la que fui alimentándoles poco a poco. Los llevé a casa y toda la familia se implicó en sacarlos adelante y la que más Ángela, que pasado unos días ya perdió el miedo a darles de comer. Las semanas pasaron y crecieron muchísimo, comenzó la época de enseñarles a volar, cual fue nuestra alegría como si de un niño que diera sus primeros pasos se tratara cuando hicieron su pequeño primer vuelo desde el frontis de nuestra casa hasta el jardín trasero de la del vecino jejejejejeej. Llamándolos por sus nombres “Birdie” venían tanto uno como otro a posarse en nuestras cabezas o en los brazos tras otro par de días.
Cuánto nos dan los animales a cambio de tan poco que le ofrecemos a cambio, nunca he visto por ejemplo un perrito alegrarse tanto de la llegada de su dueño como nuestro pequeñín “Triki”, sabe que a las 17:30 regresa Ángela del trabajo y ya está preparado esperando para recibirla como si fuera la última vez que la fuese a ver. 
De igual manera hoy nuestro pequeño Birdie voló hasta su dueña atraído por esa alegría de ver a quien siempre lo alimentó, cuidó y salvó de una muerte segura por la indiferencia e insensibilidad de otros, cruzándose en la trayectoria de una camioneta y perdiendo la vida. Siempre éste emprendía el vuelo delante de su hermano más pequeño y endeble cual guardián protector del mismo se tratara.
Da mucha tristeza ver morir a un ser vivo y más cuando sabes que el mismo murió en su afán de demostrarte amor. De igual manera ser testigo tú mismo de la escena de ver en su último aliento u aleteo de vida como permanece junto a éste su fiel hermano pequeño, con la cabeza gacha, indiferente a todo peligro, triste, viendo el destino final de su compañero, como si quisiera igual destino en ese momento.
Que lecciones te da la sabia naturaleza, que sabiduría reside en todo aquel que no ha sido tocado nuca por la razón y vive siempre por lo que le dicta el corazón.