martes, 24 de julio de 2012

Consejos de libro.


Si cuidamos de nuestra mente y la nutrimos como si fuera un jardín fértil florecerá más allá de nuestras expectativas, por el contrario si dejas que la maleza arraigue nunca podrás conseguir la armonía interna.
Si regamos nuestro jardín con residuos tóxicos tipos preocupaciones, ansiedad, nostalgia del pasado, cálculos del futuro, todo ésto es nocivo para nuestro mundo interior.
No nos podemos permitir que entre en nuestra mente ningún pensamiento negativo, hay que adoptar una aptitud positiva. 
Una persona normal a lo largo de un día tiene unos 60.000 pensamientos y el 99% de los mismos se repiten día tras día, se le denomina tiranía del pensamiento empobrecido, es decir que la gente que piensa lo mismo todos los días en su mayoría pensamientos negativos han caído en malos hábitos mentales. En lugar de concentrarse en las cosas buenas y pensar en cómo hacer que todo sea mejor, son cautivos de sus respectivos pasados.
Hay que darse cuenta que con todas éstas preocupaciones estamos ejerciendo un bloqueo a nuestra mente y tenemos que percatarnos de que administrar la mente es administrar la vida.
La manera de pensar depende del hábito, así de simple, el dominio mental se consigue con entrenamiento.
No importa lo que uno se encuentre en la vida ya que tenemos la capacidad de elegir nuestra reacción si ésta tiene un carisma positivo, en cada circunstancia estaremos evolucionando.
Un truco para esto sería no juzgar o clasificar los hechos como positivos o negativos sino limitarnos a experimentarlos y aprender de ellos, en todo hay una lección que aprender.
Una buena manera de ir evolucionando es vivir de nuestra imaginación y no de nuestros recuerdos, para liberar todo el potencial de tu mente primero hay que expandir la imaginación, las cosas son creadas dos veces, primero en el taller de la mente después en la realidad. Un buen dicho que resume esto es con el siguiente dicho, “he tenido sueños y he tenido pesadillas, superé las pesadillas gracias a mis sueños”. 

Otro dicho que podemos repetir cada mañana al levantarnos sería el siguiente: “Cuando te inspira un objetivo importante, un proyecto extraordinario, todos tus pensamientos rompen sus ataduras: tu mente supera los límites, tu conciencia se expande en todas direcciones y tú te ves en un mundo nuevo y maravilloso. Las fuerzas, facultades y talentos ocultos cobran vida, y descubres que eres una persona mejor de lo que habías soñado ser”.
El éxito por fuera comienza sin duda con el éxito por dentro, la mente es como cualquier otro músculo del cuerpo si no se usa se atrofia, hay que aprender a hacerla funcionar de manera efectiva. Todo cambio duradero requiere tiempo y esfuerzo, la perseverancia es la madre del cambio personal pero sin obsesionarse con los resultados, es decir disfrutando del camino del día a día. Es paradójico pero cuanto más se piensa en el resultado final u objetivo que queramos conseguir más lento llegará éste, la respuesta es muy sencilla si tenemos un ojo puesto en el destino que queremos alcanzar sólo nos queda uno para que nos guíe en el viaje. Hay que vivir en la conciencia de que tarde o temprano si nos preparamos lo que nos propongamos llegará.