lunes, 31 de enero de 2011

No soy lo que ves.

Me encontré ésta semana con Kevin Skinner en Internet. Un chico de unos 36 años si mal no recuerdo. Es granjero y se presentó al concurso de talentos americanos en el año 2009. En la introducción de su actuación fue víctima de la vista cínica de aquellos que se creen siempre en la verdad y con el derecho de burlarse por la apariencia, procedencia y status social de una persona. No me alegro de lo que pasó al principio, pero tampoco me alegro de lo que pasó al final. Éste chico, tranquilo cuyo oficio es el de recolectar gallinas en la granja de su padre, pudo llegar al corazón de las mentes prejuiciosas de toda la audiencia. Vivimos en un mundo cínico, carente de valores, en el que vemos cualquier despiste de cualquier semejante para alimentar nuestro podrido ego, nuestra despiadada y competitiva mente y burlarnos de él. Aliados a aquellos que buscan la verdad, que humildemente intentan con su lucha demostrar que el trabajo, el esfuerzo y la sinceridad enarbolan, los cantos inmaculados y la bandera transparente de la verdad. Dejan con ello atrás, sin pasar por su mente, las segundas intenciones, el recibir algo a cambio, la alimentación parasitaria del trabajo de otros. Son en definitiva seres plenos, caminantes del camino, emprendedores del destino, almas llenas de paz y de pleno sentido.

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