lunes, 29 de noviembre de 2010

Tecno-manía.

He visto muchos casos de compañeros esclavos de los kilómetros, empeñados en cumplir una cierta cantidad de esa medida distancia que según los gurús de éste tema del triatlón hay que cumplir a toda costa. También los hay obsesionados con las horas, ciertas horas son necesarias para bajar de tantas horas en un ironman afirman los entendidos.
¿Cómo guardas tus entrenamientos?, bueno, puedo decir que esto es el reflejo de cómo nos tomamos de enserio éste tema. La mayoría de la gente suelen hacerse una hoja de cálculo sumatoria con el Power Point, dándote al final de semana las horas o kilómetros entrenados. Estos atletas son personas muy comprometidas con su proyecto y fieles a esas tendencias que antes describí. 
Mi experiencia y lo que a mí no me funciona es esto mismo. Todos queremos llegar en la mejor forma posible en el momento preciso y no siempre 1+1 suman dos, el registrar nuestros entrenamientos puede servirnos de referencia para años siguientes en cuestión de contrastar nuestras mejoras, pero nunca ha de ser una carga psicológica. 
El trabajo que nos llevará a la mejora viene dado por la constancia, la buena planificación, y es un trabajo de semanas, meses y años, y si somos honestos con nosotros mismos, los días que se nos hace imposible el poder entrenar son una insignificancia si miramos esa globalidad. Cada vez más somos esclavos de aparatitos sofisticados que nos bareman fisiológicamente nuestras cargas de trabajo, pero no podemos tomar eso como un peso. Seamos buenos con nosotros mismos, siempre dentro de una fidelidad al compromiso de nuestros proyectos, no siempre el GPS tiene que marcarnos nuestro mejor día, ni tampoco el reloj de la piscina tiene que ser generoso con nosotros, hay que aceptar que somos humanos y que no siempre nuestro organismo está a pleno rendimiento por multitud de factores. Somos seres psíquicos y emocionalmente ligados a nuestra energía, la cual puede ser creciente o decreciente por factores tan insignificantes que ni siquiera se nos podrían pasar por la cabeza. 
En definitiva, sé fuerte y constante con tus metas, pero también sé consciente de tu carácter humano y emocional, deja en el plano meramente cuantificador de tu esfuerzo las modernas herramientas de las que disponemos, no las mal uses para hacer que con el tiempo dejes de disfrutar de lo que en esencia disfrutas, corre libre, nada relajado y pedalea como un niño, sé dueño de tu control y no dejes que una máquina controle tus sueños.

Para todos los compañeros y compañeras que con mucho tesón y esfuerzo en mucho de los casos se sobre-exigen y se sobre-esfuerzan para conseguir sus metas, almas comprometidas con el trabajo , que olvidan su parte humana en el esfuerzo de la consecución de sus sueños. 


domingo, 21 de noviembre de 2010

El rostro del esfuerzo.

Referente a una reciente lectura que he hecho de un libro recomendado por uno de los punteros del triatlón internacional, el rostro juega un papel importante en el buen devenir de una actividad física aunque parezca mentira.
Bueno de todos es sabido, según el popular dicho, que el rostro es el espejo del alma, haciendo referencia a ese dicho, he comprobado y practicado en esta temporada algunas veces ésta técnica y para mí los resultados han sido muy satisfactorios.
El libro en cuestión se llama, Guerreros de La Roca, de Arno Illgner, un escalador profesional el cual describe muchas técnicas de entrenamiento psicológico aplicado a la escalada. Os preguntaréis el por qué leo un libro de psicología aplicada a la escalada, pues bueno, por dos razones, la primera porque me lo recomendó esa persona y me picó la curiosidad, la segunda pues porque pienso y considero, que un ser humano que puede estar a 200 metros de altura agarrado de espaldas con el 20% de la longitud de algunos de sus dedos de una mano y con el talón de una pierna, sin cuerdas para evitar una posible caída, tiene que tener una fortaleza mental digno de ser investigada, o en mi caso de intentar serlo.
La técnica, en cuestión, es la que él denomina, técnica de ojos blandos, si mal no recuerdo, y hace referencia a los gestos faciales que hacemos en la ejecución de un gran esfuerzo. El autor describe que en momentos de máxima dureza física, tenemos una propensión a crispar nuestra cara, es decir arrugar nuestras cejas, cerrar nuestros ojos en señal de apretar un poco más, tendemos a morder con fuerza, tensar el cuello, y por consiguiente se congestiona toda la musculatura mandibular y facial. 
Pues bueno, con todo ello, ¿qué estamos consiguiendo?, pues estamos mandando una señal a nuestro subconsciente, (que es siempre quien nos intenta jugar la mala pasada),  de estar crispados, de estar agotados, de estar en nuestro límite y no es así, por consiguiente el cúmulo de pensamientos negativos nos invaden y dejamos de luchar prematuramente.
A partir de ahora os propongo, en esos momentos de partes finales de series largas de tempo,  recordar lo siguiente: 
Respirar con más calma, relajar la cara, pensar que tenemos una marcha más e intentar sacarla, pensar que no pasa nada, que es sólo un esfuerzo y que de nosotros depende hacerlo con la carga negativa de la crispación o con la descarga positiva de la relajación.
Recomendable no hacer fuerza con la mandíbula, no apretar los ojos ni tensar los hombros, hay que estar relajados y con el paso del tiempo veréis que vuestro rendimiento en esos momentos mejorará. Véase el ejemplo de pómulos caídos en el rostro de Linford Christie en la final de 100m de Barcelona 92, en cámara lenta podemos observar un rostro totalmente relajado a pesar de estar realizando un esfuerzo en su máxima intensidad.
En otra vertiente ganaremos, aparte de una mejor eficacia de trabajo, que en el ejemplo anterior referíamos al ciclismo, y a la velocidad, (aplicable a cualquier otro sector del triatlón), una menor huella psicológica de percepción del esfuerzo y con ello contribuir a una menor saturación del recuerdo del mismo por parte de nuestro cerebro, con lo que en teoría, sufriríamos de una menor fatiga mental. 
Añadir que el ser humano por instinto tiene una tendencia a alejarse de lo que le produce daño y dolor y de acercarse a lo contrario, y en la mayoría de los casos  esos esfuerzos los vemos descritos por casi todos los deportistas como muy fatídicos, teniendo un mal recuerdo de los mismos y generando una tendencia a su no repetición en tal intensidad en el futuro. Con ésta técnica podríamos controlar un poco ese efecto.
Bueno chicos espero haber contribuido con un granito de arena más en vuestros entrenamientos, buena suerte y mucha salud para todos, sobre todo mental jejejejejej.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Ok Love.


Nuestras buenas y malas acciones nos persiguen como nuestra propia sombra
Nuestros días van pasando y nuestras decisiones tomando
Recorremos esos caminos, unas veces salimos ilesos y otras veces tropezando
En ocasiones nos embarga la alegría, otras la tristeza, el enfado y la calma.

Salta de la cama temprano, saluda al nuevo día con templanza
No te des prisa en anticiparte a lo que no ha ocurrido todavía
Recuerda que el pasado ya está en el olvido, no lo lleves a rastras
Céntrate en el aquí y en el ahora pues no hay nada más en tu vida

Trabaja humildemente, paso a paso, piedra a piedra, sienta los cimientos
Y no busques la recompensa del más allá, más que el disfrutar lo que haces
Pues la meta ya está presente solamente con mirarte, y recrearte
Ya que ves al hombre que has creado con tesón y mucho esmero.

El fruto de todo ello verás reflejado con ver de lo que eres capaz
No busques riqueza, no busques plata no busques diamantes ni oro
Pues son engaños, son sólo destellos de luces falsas que ciegan tus ojos
Abre tu pecho, respira hondo, sonríe de cara al sol y siente la paz

Mira al horizonte con la brisa fresca de la mañana rozando tu cara
Deja que el sol del medio día dore tu piel y siente su energía
Disfruta de la caída del astro madre en la tarde que se tiñe de malva
Siente el silencio de la noche, descansa, sueña, hasta el nuevo día.

Surca tus mares, rompe el agua con tus manos brazada a brazada,
Pedalada a pedalada, siente tu esfuerzo al coronar la montaña,
Mira hacia delante, que la vida no te tumbe, zancada a zancada
Levanta los brazos, y mira al cielo victorioso, eres dueño de tu alma.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Principio del orden natural.

Las cosas evolucionan en el tiempo según el principio del orden natural. En la naturaleza, las estaciones se suceden dentro de un orden, sin prisa. El retoño se convierte en árbol, al igual que el niño en adulto. Este proceso no sucede al revés y no se puede acelerar más; todo está calculado dentro de un orden natural de las cosas.
Sólo el ser humano tiene prisa. Nuestra mente corre más rápida que la vida. No somos conscientes de la ley del orden natural; nos fijamos metas en el tiempo, para tener luego prisa por alcanzar esas metas arbitrarias. Es cierto que debemos tener metas, dan un sentido a la vida, si no las tuviéramos, ni siquiera nos levantaríamos de la cama. Sin embargo, no debemos fijarnos metas rígidas en el tiempo. Las metas delimitadas por el tiempo son irrealistas, porque no podemos preveer el futuro. Cuanto mayor es el plazo, menos se realizan. Podemos preveer el sentido de nuestra evolución, pero no su ritmo. La vida nos reserva demasiadas sorpresas y cambios para que intentemos adivinar el orden natural de las cosas.
Sabemos que el progreso depende de la intensidad y del tiempo: puede llevarse menos tiempo y más intensidad, o más tiempo y menos intensidad. Debe haber un equilibrio entre estos dos factores. Si entrena con mucha fuerza e intensidad - lo que se llama sobre entrenamiento - es posible que desaparezca tras una gloria efímera, como una estrella fugaz. Por otro lado, si entrena poco tiempo y sin gran intensidad, márquese una meta más baja.
Cualesquiera que sean los ciclos que atravesemos - poco importa nuestro ritmo - será mejor confiar en el orden natural y ser feliz con lo que venga cada día, con la alegría y el humor que tengamos (aunque a veces sea muy poco).
Después de todo, por muy sorprendentes que sean nuestras aspiraciones y logros atléticos, no dejaremos de ser unos pequeños granos de arena en el universo: "hacer una mala competición no va a cambiar el mundo".
Las aplicaciones psicofísicas del orden natural:

Es posible que todos nosotros hayamos pensado alguna que otra vez: "Debería hacerlo mejor, debería triunfar antes". Esto indica normalmente que hemos olvidado la ley del orden natural. La palabra "debería", como la palabra "intentar", no tiene lugar en el espíritu del atleta natural. "Debería" significa que se está descontento con las cosas tal como son. Es la contradicción absoluta, es el fundamento mismo de la neurosis.
Seguro que hay altibajos, pero, en general, si somos muy exigentes con nosotros mismos, observaremos que hemos perdido la alegría que teníamos al principio como debutantes. El atleta natural está siempre como debutante, lleno de inspiración.
Tengamos en cuenta que el fuera de la ley de la naturaleza, crea su propia prisión en la ignorancia. Así, tanto en el terreno de juego como en la vida, vemos tantos prisioneros como hombres y mujeres libres. Busquemos el equilibrio entre el placer y el dolor, pongamos siempre en práctica la no-resistencia, sacando partido de todo lo que nos depara el destino, de ésta manera podremos disfrutar de nuestro éxito personal, esto es lo que nos demuestra el principio de adaptación en toda la naturaleza. Quizá, en cierta medida, seamos prisioneros de los límites que nos hemos creado, los principios naturales nos dan las primeras claves para llegar a la libertad atlética.