jueves, 23 de septiembre de 2010

Descanso y recuperación.


En nuestros días frenéticos de sacar 48 horas a las 24 de la salida y puesta del sol, solemos dejar a un lado nuestro cuidado. A eso sumado el tiempo que dedicamos a nuestra preparación para eventos de tal índole como un Ironman y acentuado más aún  por los que trabajamos entre 7, 8 y 9 horas al día, terminando con el cuidado de nuestros hijos y el llevar a buen puerto nuestro hogar, cualquier minuto cuenta.
¿Qué podemos hacer para canalizar nuestra energía y sacar el máximo fruto de ella?. Pues primero tendríamos que estar centrados y saber que la mejor manera de descansar es no cansarse mucho, con ello no estoy diciendo que no entrenemos en los parámetros que nos establezca nuestro entrenador por temor a cansarnos, o dejarnos sin hacer algo por sentir fatiga. Hablo de prestar atención en nuestras sesiones de entrenamientos a las diferentes partes del mismo. No podemos comenzar un entrenamiento de bici al 100x100 los primeros 15 minutos, tenemos que dar tiempo a que se produzca la vasodilatación necesaria y que nuestra musculatura esté acondicionada para exigir más esfuerzo. Pero qué pasa al finalizar la sesión, cuántos de nosotros nos concedemos de 10 a 15 minutos de una intensidad más baja para devolver al organismo en la medida de lo posible su estado original. Es aquí cuando comienza el descanso, en ese momento estamos preparando la sesión del día siguiente, soltando con un trote menos exigente, aplicando más cadencia durante 10 minutos en un terreno menos exigente y retomando el nadar regenerativo en nuestros últimos largos de piscina.
El rendimiento óptimo de mañana comienza en la buena recuperación del día anterior, son muchas las veces en las que después de entrenar dejamos pasar más de una hora sin ducharnos, estresando nuestro sistema nervioso aún más de lo que lo hicimos con el entreno, y cuando accedemos a la ducha, la cual recomiendo tomarla en la primera media hora después de finalizada la sesión, lo hacemos sin ningún tipo de paciencia, de una manera rápida. Una ducha para que sea efectiva tiene que ser de una duración de entre 10 y 20 minutos y a ser posible hacer contrastes de frío y calor.
Otro factor determinante en la buena recuperación sería tomarnos nuestro tiempo para hacer estiramientos en el momento adecuado. Normalmente en nuestro día de triatletas no profesionales, tenemos que sacar tiempo de donde no lo hay y andamos siempre estresados quitando tiempo de las cosas que consideramos menos importantes, valoramos más el entrenamiento que el descanso y por ello el estiramiento es el gran olvidado. Le concedemos un tiempo pequeño y justo después de la sesión, cuando estamos pensando en nuestro próximo compromiso con la familia o la proximidad del horario del trabajo, es decir ,con tensión psicológica. Mi opinión al respecto y lo que yo defiendo es que el estiramiento y la relajación van al unísono, y que dicha tarea tiene que ser efectuada en un momento del día en la que no estemos a la prisa, como puede ser en el mismo trabajo o en casa mientras vemos la tele o tenemos la tertulia con la familia. Tenemos que educar a la mente de una manera que el estiramiento simbolice relajación y veréis que resultados se obtienen, con el paso de los meses en situaciones de estrés cuando comencéis a estirar se producirá un acto reflejo de la mente y os calmareis. Otro consejo muy útil es la de realizar el estiramiento sin la finalidad de ser más flexibles. No se puede desear quedarse dormido, ya que cuando lo deseas creas un estrés que produce el efecto contrario y no te duermes. El estiramiento efectivo tiene el mismo principio, hay que hacerlo relajado sin forzarse por estirarse, respirando profundamente y sin mucho dolor.
Un punto muy importante para afrontar con garantías la sesión del día siguiente es la alimentación post ejercicio. En la primera hora que transcurre después de la finalización de la sesión el organismo es capaz de absorber un porcentaje muy alto de nutrientes y es éste período el ideal para reponer nuestras energías, tomando los tres nutrientes fundamentales (proteínas, hidratos, grasas) y sales, fundamentalmente. La mayoría de nosotros no incluimos en la bolsa de entreno una barrita, unos aminoácidos y algún isotónico, es más útil el mp3, jejeje. Cuando llegamos a casa, estaremos con un hambre de campeonato y en el proceso de preparación de la cena que suele ser de unos 20 minutos no nos aguantamos y es cuando caemos en las redes de las galletas, chocolate o cualquier otra cosa que esté a nuestro alcance.


En cuanto a las horas de descanso, recomendable para los deportistas hacerlo durante 8 horas siendo el número de horas pares ya que la hormona del crecimiento encargada de nuestra mejora y recuperación se segrega cada dos horas, obteniendo la máxima ventaja de la misma si dormimos 8 horas en lugar de 7.  Lo normal por casi todos, es pensar en esa hora de bici que no hemos podido hacer, o maldecir que no hemos llegado a las tantas horas de entrenos semanales, pero ¿cuánto tiempo hemos dedicado a dormir, cuánto tiempo para una buena ducha, cuanto tiempo para estirar, cuánto tiempo para alimentarnos correctamente, cuanto tiempo de nuestra sesión a la vuelta a la calma?.
Bueno chicos y chicas, os he dejado algunas pequeñas recomendaciones que espero sean útiles, un abrazo a todos.

sábado, 18 de septiembre de 2010

La Felicidad de lo Inmaterial.

Entrada redactada por José María Abrante Segura.

Muchas veces no sabemos apreciar lo que tenemos, siempre delante de nosotros y que no nos cuesta un “duro”, todo aquello que por mucho dinero que tengamos nunca será suficiente para poder comprar .Esa felicidad, esos buenos momentos, esas vivencias. Muchas personas se pierden en lo material, en ser felices por tener lo último que ha salido al mercado, por llevar lo mismo que el que sale por televisión, por seguir una moda en la que todos se visten igual. Hoy en día si no tienes un buen móvil o no llevas el peinado de moda no eres feliz.


Vivimos en una sociedad muy material, en que la falta de personalidad es el mayor problema de todos. Desde pequeños nos consienten todos nuestros caprichos, sin saber el valor real de lo "material", ni el trabajo y sacrificio que han tenidos nuestros padres para poder conseguirlo. Mi humilde opinión es que estas personas no se sienten plenamente bien consigo mismas ( y lo digo por experiencia).

No hay nada mejor que hacer lo que te gusta , ser feliz y disfrutar con ello, ya puede ser tu trabajo, tus hijos, tus perros o tu deporte, eso te llenará más que cualquier cosa que te compres para sentir felicidad.

En mi caso, mi mayor felicidad es tener salud para poder disfrutar de los entrenamientos. El hecho de calzarme las zapatillas para ir a correr, o ponerme mi casco para salir con la bici y sentir el aire fresco en mi cuerpo....... eso si que no tiene ninguna connotación material. Esas emociones, sufrimientos y alegrías son las que verdaderamente me hacen feliz, y más si la puedes compartir con personas allegadas a ti, que disfrutan de lo mismo, igual o más que tu ... para eso, no hay precio.

Una vez que comprendas el significado de lo inmaterial, sabrás valorar lo que tienes, el comprarte las cosas por necesidad no porque lo tenga todo el mundo. Lo que me ha ensañado el triatlón, es que por tener lo mejor (ruedas,bicis,cascos,neoprenos) nunca se es mejor. Por eso hay que disfrutar del entrenamiento desde el principio hasta el final, porque lo inmaterial ( voluntad, sacrificio,entrenamiento) va a ser lo que determine el lugar de cada uno.



jueves, 9 de septiembre de 2010

FIESTA DEL ENTIERRO

En los pueblos pequeños como en el que yo vivo, un entierro es como la fiesta mayor. Acuden personas de todos los lugares de la isla, preferentemente familiares del difunto o la difunta. He dejado de ir, me sentía muy mal, y no precisamente por la muerte de la persona que pudiera conocer, sino por lo que allí acontecía y sigue aconteciendo. Como decía antes la gente viene de todos los lugares luciendo sus mejores galas. Una vez en el tanatorio comienzan las muestras de alegría por reencontrarse con aquellas personas que hacía mucho tiempo que no veían y que nuevamente son en la mayoría de los casos familiares y se escucha mucho la típica frase, “siempre nos vemos cuando se muere alguien”.

Los motivos de mi pena ante ésta costumbre que tacho de cavernícola pueden ser varios, se me ocurre pensar, el porqué esos familiares afectados, que no suelen ser muy numerosos, tienen que sufrir esas 24 horas frente al cuerpo sin vida de un ser querido. Qué incomodidad el no estar en casa, descansando y bien llevando esos momentos delicados y no en unas sillas incómodas mirando una caja que contiene un cadáver. Todo ello no sé si por una costumbre forzada, pero que en mi opinión y respeto la de los demás, no es más que un espectáculo morboso para los que allí asisten, como si fuera un reality show de ver qué familiar está más afectado y cual no, para poder luego comentarlo en las tertulias que se forman en los lugares más periféricos del tanatorio y que como norma general tienen de moderadora a una señora mayor bien al día de los problemas de la familia.

Para mí, si esos momentos son de sincero dolor, deberían estar reservados a las personas que íntimamente consideramos amigos o familiares, y no a todo aquel que quiera acudir como si de un espectáculo gratuito se tratara.

Otro aspecto que no comparto son los comentarios de la cantidad de gente que acude al entierro, como si eso fuera a darle más o menos importancia a la persona que ha dejado de existir. Hasta en eso somos competitivos y envidiosos, cuando comparamos la cantidad de gente que fue a un entierro y a otro. Qué hipocresía.
También existen los comentarios favorables al difunto, ya que si no los hacemos, pensamos que dicha persona vendrá del más allá a castigarnos. Por qué el día del velatorio tenemos que alabar la persona del difunto si en vida no lo podíamos ni ver. Pues sí, si no me caía bien, lo digo, y lo que no haré, será ir a su entierro sólo para hacer número y menos aún a pasarlo bien viendo el dolor de quien sí lo quería, ya que muchos de los que presumen haber estado toda la noche acompañando al cadáver y en primera fila del entierro, lo hacen por puro disfrute y por el qué dirán, meramente apariencia, por ser tratado de persona bondadosa de acudir en auxilio del dolor del prójimo. Son los mismos que en vida normalmente tenían algo que decir siempre del difunto, ya sea bueno o malo, y como arrepentimiento de tal acto, necesitan ser exculpados de tal losa el día del adiós de esa persona.



Por qué acudimos en masa al entierro de una persona, nos volcamos, por qué no repetimos el mismo acto cuando alguien consigue algo con esfuerzo y esmero. No es la misma persona a la cual estamos dándole el último adiós aquella que un día necesitaba ayuda y no se la dimos. No es la misma persona que si es verdad que sentimos su muerte y acudimos a esa llamada nunca nos preocupamos de la fecha de su nacimiento para decirle feliz cumpleaños.

Por todo ello todavía no alcanzo a comprender el sentido de los enterramientos y las muestras de pena por la marcha de esa persona, salvo las que se notan que son sinceras. Por qué siempre somos movidos por actos negativos y no por el contrario, por actos positivos ante una muestra afectiva hacia una persona, y aún peor, no hacerlo cuando la persona pueda ser sujeto contemplativo de esa muestra y no cuando ya no está en vida.

Bueno espero que con vuestros comentarios pueda comprender esto mejor. Un abrazo.



viernes, 3 de septiembre de 2010

MOTIVACIÓN-MOTIVATION-UNE MOTIVATION-MOTIVIERUNG-OS MOTIVOS.

Motivación, se define como " lo que hace que un individuo actúe y se comporte de una determinada manera. Es una combinación de procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos que decide, en una situación dada, con qué vigor se actúa y en qué dirección se encauza la energía. Factores que hacen que las poblaciones o las personas actúen en cierta forma. La motivación es un termino genérico que se aplica a una amplia serie de impulsos, deseos, necesidades, anhelos, y fuerzas similares".
Es una buena definición, ¿Como motivarnos?, lo primero es saber si la actividad en la cual necesitamos esa motivación para ejercerla nos gusta, hay que saber por qué nos gusta, puede ser porque nos permite estar sanos, porque nos hace más delgados, porque nos ayuda a conocer gente, porque nos ganamos el reconocimiento de las personas, porque nos relaja. Una vez y sabemos eso ya hemos dado un paso. Si tenemos razones de por qué nos gusta una actividad física, pues entonces, ¿por qué un día deja de gustarnos?, ¿por qué necesitamos buscar motivación para hacerla?. Se supone que es algo que nos gusta, pues ¿por qué tanto problema?. Pues porque ninguna de las razones de preferencia que antes mencioné es en sí misma  afín a nuestra naturaleza, porque son roles sociales,  han sido impuestas como estándares y que de por sí, no son naturalmente posibles de integrar en nuestra vida.
No podemos tener el móvil de realizar una actividad pensando en estar más delgados, ya que si no lo conseguimos aborreceremos la actividad en sí. Hay que focalizarla con ese mensaje pero aprendiendo algo de ello. Yo empezaría a implantar la idea de que estar delgados no es sinónimo de salud, pero que si hacemos deporte tendremos una tendencia de aprendizaje de buenos hábitos alimentarios, de descanso, de paciencia, de relajación, todo un proceso, que al ir aprendiéndolo, el estar delgado llegará sólo de forma natural y cuando llegue, en mi opinión, ya no nos importa nuestra figura en sí. Ésto para mí sería una forma más correcta de integrar ese mensaje en nuestra vida y de motivación con pilares. Nuestra sociedad nos bombardea con fórmulas mágicas, alimentos extraordinarios, endocrinos milagrosos, la respuesta está en nosotros. Tendemos a ver el estar delgado con sólo el hecho de la alimentación, pero influyen muchísimas cosas, el motor del coche no funciona sólo de combustible, hay mil engranajes que hacen que se mueva y desgraciadamente un endocrino va a hacer su trabajo, a dejarte a ti contento y a ganarse él su prestigio. Bajas peso rápido, sientes euforia y luego te sientes muy mal cuando has recuperado tu peso perdido y unos kilos más. Si lo haces de forma natural sin preocuparte por la figura, pero sí aprendiendo el por qué unos alimentos son dañinos, qué funciones tienen las grasas, las proteínas, etc..,  ésto se convertirá en parte de ti, será integrado en tu vida y tendrás una motivación con buenos cimientos para continuar aprendiendo y continuar responsabilizándote de tu salud.
Lo mismo pasa con el entrenamiento, veamos algunos de los factores que influyen en una caída de la motivación:
1º-. La imagen ilusoria de sí y auto crítica destructiva:
La mayoría de los deportistas tienen imagenes ilusorias de sí, constantemente su mente divaga del pasado al futuro, anhelando la forma física que tuvieron años atrás, diciéndoles a sus compañeros que para ellos, los triatlones llanos, que no son buenos subidores, otros afirman ser triatletas de corta, por eso no triunfan en la larga distancia. Todo ello es un compendio de ideas, de afirmaciones del ser, que nos frenan a conseguir nuestro objetivo primordial que no es otro que el disfrutar de nuestra actividad.
Esas imágenes hay que dejar de tenerlas, si afirmamos ser malos nadadores ya estamos poniendo una barrera a la mejora, si afirmamos ser buenos corredores, haremos todo nuestro ironman en función de la carrera, dejamos de esforzarnos en el agua y en la bici, sólo para dar fe de esa afirmación de que podemos correr rápido. ¿Por qué? pues porque nos hemos auto impuesto ésa imagen y estamos condenados por nuestro propio subconsciente a darle la razón a esa afirmación. Somos carne de cañón. Por eso recalco que no hay que tener ni buenas ni malas imágenes de nosotros, las imágenes son imagénes, no son reales, no existen, son sólo una carga que difumina nuestra atención en la actividad y en el disfrute de la misma.
¿Como evitaremos en gran medida éste mal hábito?, pues poniendo atención al lenguaje, el lenguaje tiene un poder muy grande sobre nuestro subconsciente, y si poco a poco comenzamos a cambiar nuestra manera de hablarnos, estaremos en el camino. Ejemplo, si estás aprendiendo una determinada técnica de natación y no te está saliendo muy bien que digamos, no es bueno decirte que eres un torpe o que nunca aprendes, ni tampoco es bueno que te digas, soy un máquina, lo estoy haciendo bien. En los dos casos estás mintiendo, en el primero no aprenderás porque te estás frenando, en el segundo aprenderás mal porque no estás siendo realista. Lo correcto podría ser el  decirte a ti mismo, "con paciencia, práctica y atención estoy aprendiendo", ni más ni menos, así de fácil, no hay que suicidarse, ni tampoco ponerse en plan superman, sólo ser realistas prácticos y honestos.
2º-. Toma de conciencia y afirmaciones de poder:
Como y cuando disfrutamos de nuestra actividad,  pues aprendiendo, evolucionando, mejorando, rompiendo las barreras físicas y mentales que antes nos parecían infranqueables. Muchas veces hacemos afirmaciones carentes de poder, llenas de total abandono y total despreocupación e implicación. Cómo podemos cambiar éste hábito, pues la clave es el lenguaje y el trabajo, otra vez. En lugar de afirmaciones tales como, "voy a intentar mejorar mi marca éste año", en la cual ya ponemos un freno o un muro, porque decimos que intentaremos mejorar, tenemos que decirnos que mejoraremos, intentar es una palabra de debilidad y de falta de compromiso e implicación. La afirmación correcta sería "voy a mejorar mi marca éste año". De ésta manera hemos dejado la puerta abierta, abierta al compromiso, al trabajo, a la consecución del logro, hemos tomado conciencia y hemos hecho una afirmación responsable para con el objetivo y no lo hemos dejado en un mero intento. Otras afirmaciones tales como "procuraré ser más constante en el entreno", ya estás diciendole a tu subconsciente que existe la posibilidad de ser más constante o quizás no, la afirmación correcta sería, "voy a ser más constante en el entreno". Con ello no dejas lugar a la duda, no dejas una vía de escape de atención, con ello activas toda una serie de mecanismos de implicación para con el trabajo y la consecución del objetivo, con ello estás dejando a tu subconsciente sin opciones de trabajar en tu contra.
3º.-Del Caserío me fío:
En nuestra vida no podemos concentrar toda nuestra atención en una sola actividad, pero sí que debemos prestar toda nuestra atención a la actividad que estemos realizando. Por ejemplo, el deporte ocupa un lugar en nuestra vida, una vez acabado el entrenamiento debemos de tener una tendencia a prestar atención a otros factores, cumplir con nuestra pareja, ser efectivos en el trabajo, disfrutar de los amigos, la familia etc..... Ésto parece que no, pero puede ser un factor de motivación y de desmotivación, ya que nuestra estabilidad emocional se podrá ver muy afectada si nos volcamos con uno sólo de esos frentes. Si tenemos una rueda de quesitos compuesta por 5 piezas, cada uno tiene que ser un ente de nuestra vida, el amor sería uno, la amistad otro, el deporte, el trabajo etc y que cada uno de ellos tienen que tener nuestra máxima atención en el momento en el que estemos mordiéndolo para saborearlo bien.
No podemos estar mordiendo el quesito del amor pensando en el triatlón jejejejeej. Y que por el contrario si de las 5 piezas que conforman el quesito, cuatro son del amor y una sola de la salud por poner un ejemplo, el día que nos falte el amor, la rueda dejará de rodar, ya que con un sólo quesito es imposible. Por el contrario si los 5 quesitos tienen un aspecto diferente de nuestra vida, si nos falta uno, no será un giro redondo por el momento, pero por lo menos seguirá cumpliendo su función, el seguir girando, el seguir viviendo.
De igual manera si sólo confiamos atención, importancia preferencia a un sólo factor, como puede ser el deporte, no terminamos de desconectar. Si terminamos el entreno y lo comentamos y re-comentamos con un compañero, lo descargamos del garmin, lo publicamos en el blog después de apuntarlo en nuestra bitácora y en la cena es el tema de conversación con nuestra pareja, hemos pasado casi todo el día entrenando mentalmente jejejeej. Si desconectas, te refrescas, muchas veces acudimos a entrenar físicamente descansados al día siguiente, pero mentalmente fatigados, ya que en nuestra cabeza el entrenamiento del día anterior fue revivido 7 veces. Estar fresco mentalmente, desconectar,  ayuda a sentir deseo por la actividad, y ésto es una buena motivación.
Bueno, éste artículo lo dedico a Jaime Vigaray, el cual, espero y deseo que nos acompañe en Pozo Power Training Camp de 2011, junto al resto del grupo del año pasado y a todo aquel que le pueda servir de ayuda en uno de esos días que nos cuesta arrancar. Un Abrazo a todos.