martes, 7 de diciembre de 2010

Inferencias - creencias - atribuciones.


Inferencias, creencias y atribuciones. Inferir significa deducir una cosa de otra o extraer una conclusión, esto tiene un marcado carácter de mirar hacia el futuro, pero para llegar a ello, estaremos influenciados por nuestras creencias, las cuales vienen marcadas por nuestro pasado. Con todo ello llegaremos a hacer uso de las atribuciones, tanto para nosotros como para los demás. La atribución es la explicación que elaboramos sobre las causas de la conducta de los demás y de uno mismo. Todo ello nos ayudará a dar sentido, manejar y predecir el mundo social que nos rodea. Y os preguntareis, ¿a qué viene todo esto?, jejejejeje. 
Bien, como animales sociales que somos, estamos marcadamente influenciados por el grupo, por el fuerte sentimiento de pertenencia al que nos hemos yugado desde el comienzo de nuestra raza, nuestras acciones en mayor o menor medida están marcadas por las predisposiciones grupales que subyacen a éste motivo. En el alocado mundo en el que hoy por suerte o por desgracia nos ha tocado vivir, nos vemos partícipes de valores cada vez compartidos por la mayoría de integrantes de nuestro grupo (sociedad). Valores tales como el que el otro día en una peluquería tuve el privilegio de leer, con foto de primer Plano, donde se proclamaba a "BELEN ESTEBAN, LA PRINCESA DEL PUEBLO". Bueno pasado ya éste mal trago ¿a dónde quiero llegar?, jejeeje. 
Nuestras creencias, inferencias y atribuciones están siendo cada vez más bombardeadas y menos salvaguardadas por los valores que nos promulga la acción de grupo. Todo ello hace una tarea difícil el mantener nuestra motivación intrínseca (motivación interna por la cual nos mantenemos motivados con una actividad por el mero placer de llevarla a cabo) en detrimento de la motivación extrínseca (motivación proveniente del exterior, de los valores que nos proporciona la sociedad, como metas y logros a conseguir). Cada vez la tarea de mantenerse activo en un deporte tan duro como el Ironman se ve truncada por la idea de nuestros vecinos de que no estamos bien de la cabeza, los valores de superación, de compromiso, de salud, de esfuerzo por conseguir un logro, quedan manchadas por valores tales como la ley del mínimo esfuerzo. 
Acudimos a nuestro puesto de trabajo por norma, con la intención descarada de sólo tener en cuenta nuestros derechos y olvidamos nuestros deberes, ensalzamos por aprendizaje imitatorio del grupo, el derecho a la buena vida confundiendo dicho término con la pereza y dejadez generalizada.
Por todo ello amigo, propongo y promulgo que ante las inferencias que las personas lanzan en forma de atribuciones hacia tu modo de vivir la vida, con tu esfuerzo y compromiso, con tu locura por muchos compartida, no te haga dudar de tu meta. Sigue con paso firme, y escribe tu propio titular con letras de oro, y deja atrás el terror generalizado y putrefacto del grupo nuestro grupo, reinado por la decadencia y principado por la "PRINCESA DEL PUEBLO", Belén Esteban.

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