domingo, 7 de noviembre de 2010

Principio del orden natural.

Las cosas evolucionan en el tiempo según el principio del orden natural. En la naturaleza, las estaciones se suceden dentro de un orden, sin prisa. El retoño se convierte en árbol, al igual que el niño en adulto. Este proceso no sucede al revés y no se puede acelerar más; todo está calculado dentro de un orden natural de las cosas.
Sólo el ser humano tiene prisa. Nuestra mente corre más rápida que la vida. No somos conscientes de la ley del orden natural; nos fijamos metas en el tiempo, para tener luego prisa por alcanzar esas metas arbitrarias. Es cierto que debemos tener metas, dan un sentido a la vida, si no las tuviéramos, ni siquiera nos levantaríamos de la cama. Sin embargo, no debemos fijarnos metas rígidas en el tiempo. Las metas delimitadas por el tiempo son irrealistas, porque no podemos preveer el futuro. Cuanto mayor es el plazo, menos se realizan. Podemos preveer el sentido de nuestra evolución, pero no su ritmo. La vida nos reserva demasiadas sorpresas y cambios para que intentemos adivinar el orden natural de las cosas.
Sabemos que el progreso depende de la intensidad y del tiempo: puede llevarse menos tiempo y más intensidad, o más tiempo y menos intensidad. Debe haber un equilibrio entre estos dos factores. Si entrena con mucha fuerza e intensidad - lo que se llama sobre entrenamiento - es posible que desaparezca tras una gloria efímera, como una estrella fugaz. Por otro lado, si entrena poco tiempo y sin gran intensidad, márquese una meta más baja.
Cualesquiera que sean los ciclos que atravesemos - poco importa nuestro ritmo - será mejor confiar en el orden natural y ser feliz con lo que venga cada día, con la alegría y el humor que tengamos (aunque a veces sea muy poco).
Después de todo, por muy sorprendentes que sean nuestras aspiraciones y logros atléticos, no dejaremos de ser unos pequeños granos de arena en el universo: "hacer una mala competición no va a cambiar el mundo".
Las aplicaciones psicofísicas del orden natural:

Es posible que todos nosotros hayamos pensado alguna que otra vez: "Debería hacerlo mejor, debería triunfar antes". Esto indica normalmente que hemos olvidado la ley del orden natural. La palabra "debería", como la palabra "intentar", no tiene lugar en el espíritu del atleta natural. "Debería" significa que se está descontento con las cosas tal como son. Es la contradicción absoluta, es el fundamento mismo de la neurosis.
Seguro que hay altibajos, pero, en general, si somos muy exigentes con nosotros mismos, observaremos que hemos perdido la alegría que teníamos al principio como debutantes. El atleta natural está siempre como debutante, lleno de inspiración.
Tengamos en cuenta que el fuera de la ley de la naturaleza, crea su propia prisión en la ignorancia. Así, tanto en el terreno de juego como en la vida, vemos tantos prisioneros como hombres y mujeres libres. Busquemos el equilibrio entre el placer y el dolor, pongamos siempre en práctica la no-resistencia, sacando partido de todo lo que nos depara el destino, de ésta manera podremos disfrutar de nuestro éxito personal, esto es lo que nos demuestra el principio de adaptación en toda la naturaleza. Quizá, en cierta medida, seamos prisioneros de los límites que nos hemos creado, los principios naturales nos dan las primeras claves para llegar a la libertad atlética.

2 comentarios:

  1. Valentino, Gracias. Infinitamente gracias. El orden caotico del universo puso ante mi este texto y sin darme cuenta he encontrado una gran ayuda a un momento muy especial de mi vida. Y como no creo en las casualidades sino en las conexiones yo también soy aprendiz de triatleta.

    ResponderEliminar
  2. Pues me alegra muchísimo el hecho de que te ayudara el artículo, te doy la bienvenida y las gracias por unirte, un abrazo.

    ResponderEliminar