viernes, 20 de agosto de 2010

MUERTE


Nuestro destino final, aunque muchos no lo crean será la muerte y nuestro lugar el cementerio o quizás nuestro cuerpo hecho cenizas será vertido en un barranco o en nuestra playa preferida. El cementerio está plagado de proyectos futuros, de enfados, de personas que murieron sin hablarse, de hermanos que prometieron verse a final de verano, de gente muy rica, de gente muy pobre, de viajeros y de personas que en su vida salieron de su propio entorno. Fueron vidas en muchos de sus casos vividas en el pasado o en el futuro, vidas que dejaron el presente para el futuro y esperaban del futuro encontrar sus deficiencias malditas del presente, por culpa de los males del pasado. Pasado, presente, futuro, me remito a una sabia frase pronunciada en una de mis películas preferidas, Kung-fu Panda, jejje, el maestro Oogway (una tortuga centenaria muy sabia), dijo, “el pasado ya es historia, el futuro es un misterio, pero el ahora es un regalo, por eso se le llama presente”.

Vivimos predeterminados e influenciados por nuestro pasado, maldiciendo lo que no tenemos, usando el tiempo presente para sentir esos recuerdos, que en realidad no existen, son sólo producto de nuestra mente, intangibles, carentes de forma, y de igual modo seguimos desperdiciando el tiempo presente, proyectando las soluciones de esos problemas a un futuro mejor. Un futuro mejor que tampoco existe, son nuevamente producto de nuestra mente, sólo ideas, no tienen cuerpo físico, ni en tiempo, ni espacio, sólo es una imaginación, nada más. En ese salto del pasado frustrante al futuro esperanzador nos dejamos siempre lo mejor, el momento presente, lo único que existe, lo único que tiene cuerpo, lo que no es producto de nuestra imaginación ya que está aquí ahora y no en nuestra cabeza en forma de ayer o de mañana. Ese salto temporal no escalonado es lo que nos produce la enfermedad de la Ansiedad, conducimos nuestro coche con ansiedad proyectándonos en el destino y olvidándonos del camino, nos dejamos sin ver, el paisaje, dejamos de apreciar una bonita canción en la radio, nuestra atención se dispersa, se centra en un hecho que no existe en ése momento espacio tiempo, existe sólo en nuestra imaginación y ésta nos juega la mala pasada de sentirlo de tal modo que altera nuestro sistema nervioso en forma de estrés o ansiedad por llegar a él con nuestra mente y no físicamente.

El enfado, discutimos con una persona, hemos vivido la discusión y seguimos pensando en ello, una vez terminada es pasado, el recuerdo de ése hecho ya no existe, no es real, sólo imaginativo, enfadémonos en el momento y sintamos el sentimiento de enfado como tal, dejémoslo en ese pasado, no lo traslademos al presente inmediato y mucho menos al futuro. Cuantas veces decimos, “a ese tío no le hablo más, recuerdas lo que me hizo”…..hemos trasladado algo del pasado, en éste caso algo negativo para estropear nuestro momento presente, y sólo ha sido un producto de nuestra memoria, en definitiva un pensamiento que ya no existe, pero le concedemos más importancia a eso que no existe, imaginario, que a lo que sí, el ahora espacio temporal.
Los cementerios existen, se pueden visitar gratis a diario si quieres, ahí terminaremos todos, tanto los que han sabido pasar página y vivido sin rencor, sin enfado, sin ansiedad, sin maldad, el momento presente. Como los que andan todo el día cabreados por el trabajo, enfrentados y ansiosos con su particular salto espacio temporal del pasado al futuro, a todos se nos acabará la vida y se podrá reafirmar lo único que podemos acertar de pleno en predicciones futuras, que moriremos.

Si cuerpo y mente nos componen, al morir nuestro cuerpo desaparecerá y no se sabe lo que con la mente pasará, pero no estamos ya muertos, si nuestra mente no está aquí con nosotros sino perdida en recuerdos que no existen, “pienso luego existo”, pero si pienso imaginaciones o cosas no reales, ya no existiré, por lo cual, la mayoría de nosotros estamos vivos corporalmente, pero muertos ya en nuestra mente.

4 comentarios:

  1. Muy buena entrada Valen, de las mejores que has echo.

    ResponderEliminar
  2. Hola Valentino!
    Palabras cargadas de gran sentido común y, lamentablemente, conductas habituales en muchos de nosotros.

    Saludos, león!

    ResponderEliminar
  3. Gracias por los comentarios chicos, siempre he sido muy crítico con la muerte o de la manera en la que vivimos muertos. Otro día quiero hacer una entrada de la forma tan particular que tenemos de decir adiós a los cuerpos de nuestros muertos, siempre he sentido una mezcla de risa y de pena, risa por ver a la gente ser tan falsa y pena por no respetar el dolor de los que sienten la muerte de un ser querido.

    ResponderEliminar
  4. Muy cierto, dejamos pasar el presente sin detenernos casi a disfrutarlo pensando siempre en el futuro y no nos damos cuenta, de lo que tú bien dices, que al fin y al cabo estamos de paso y no tenemos escrito cuando será nuestro último día, motivo suficiente para disfrutar de este presente que cada mañana se nos regala.

    ResponderEliminar