domingo, 22 de agosto de 2010

¿ATENCIÓN?

Cuantas veces de jóvenes hemos pedido los apuntes a los colegas después de clase por no estar atentos?, seguro que muchas, el motivo por el cual nos pasaba era por no estar atentos. Éramos jóvenes y nuestra atención se dispersaba, en el patio (futuro), en el beso que le dimos a la novia el día anterior (pasado), y en otras muchas cosas.
Nuestra atención se dispersa, en la vida cotidiana, en nuestro trabajo, y sobre todo aunque no lo creamos en nuestro entrenamiento o actividad deportiva. En el momento en el que no estemos realizando la actividad, es un buen momento para proyectar nuestro entrenamiento, para elegir nuestras próximas competiciones, para probar un plan alimentario, para terminar de atar cabos del por qué no progresamos, etc etc etc..... pero, si todo eso lo hacemos en el desarrollo de nuestro entrenamiento todo cambia. Siguiendo el hilo del primer ejemplo, ¿pensáis que no nos hubiera ido mucho mejor prestando atención al profesor en el momento de la explicación y no sólo los días antes del examen?, pues sí, pero algunos saldaron esa situación con un suspenso y otros con un aprobado por los pelos, lo mismo  nos puede pasar en un ironman o en los entrenamientos diarios.
Constantemente acudimos a la piscina a nadar y la atención se dispersa pensando en otras cosas, en lugar de concentrarse y atender a lo que estamos haciendo, se nos pasan los segundos de recuperación, imprimimos más fuerza a la brazada con el brazo derecho que con el izquierdo, o en una serie de 400 a los 250 metros ya no sabemos si hemos nadado 250-300 o 350, jejejeje. En la bici pasa tres cuartos de lo mismo, machacamos las bielas como pistones, se nos dispersa la atención hablando con los compañeros, que no digo que esté mal, pero también estaría bien el imaginar una pedalada redonda, en imprimir más cadencia cuando subimos, en concentrarnos en la trazada de un descenso, en conseguir dosificar una larga serie de tempo.
Con todo ello, quiero decir, que si atendemos a lo que hacemos, pasaremos de un suficiente a un notable, jejejeej, hay un dicho que reza diciendo que son los pequeños detalles los que marcan las grandes diferencias. 
Para mí el gran ejemplo de dispersión de atención lo tenemos en concentrarnos en una cosa en la cual no tenemos control en absoluto. Por ejemplo, una lesión de rodilla, miramos al pasado maldiciendo lo que no debimos haber hecho, no está mal, pero eso no soluciona el problema, hay que pasar a la acción, hay que centrar la atención en la solución y no en el problema. Normalmente, nos quedamos con la lesión continuamente rondándonos la cabeza, machacándonos, si nuestra lesión es de tendón, nos auto imponemos en nuestra mente una fotografía de un tendón radiografíado roto, o distensionado. Seguimos dispersando nuestra atención en algo que no interesa, con algo que no nos dará la mejora. El siguiente paso y error es confundir la lesión con que ya no podemos seguir entrenando. Cuando el plano físico del tren inferior está lesionado, nos queda el plano físico del tren superior, el plano mental, la táctica de alimentación en carrera y aunque no lo pensemos, podríamos incluso hasta correr, sí por ejemplo hiciéramos aquajogin. Ésto sería estar atentos al problema, atendemos a la solución y evolucionamos con el aprendizaje. 

Paso fundamental del buen aprendizaje sería el no dispersar la atención, que no nos engañen con materiales para la bici super-aerodinámicos y ligeros, céntrate en pedalear, que no te vendan las últimas zapatillas del campeón del mundo, céntrate en correr y en saber lo mejor para ti, hay que estar atentos y no dejarnos despistar por la novia del recreo o por el chiste del colega, nuestro curso es la temporada y el examen final el Ironman. Un abrazo.

2 comentarios:

  1. Buen artículo, Valentino. La mente dispersa -o la mente del mono, como se la conoce también-, es un concepto básico en muchas tradiciones filosóficas.
    Según los entendidos, es la puerta del infierno: nos impide vivir ahora y aquí, que es lo realmente importante.
    Siempre ahora, siempre aquí.

    Saludos y enhorabuena por la bitácora.

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  2. Muchas gracias y un inmenso placer el tenerte por aquí, en cuatro líneas has dado tanto o más riqueza a lo que yo he escrito, hecho que me llena de orgullo al entender haber captado tu atención, nunca mejor dicho.

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