jueves, 4 de marzo de 2010

Principio de la Adaptación.

En el deporte al igual que en la vida, uno se desarrolla según el nivel de exigencia. El desarrollo es proporcional a lo que se exige, si no se exige nada no hay desarrollo, si se exige poco el desarrollo será limitado y con exigencias inadecuadas, habrá un desarrollo inadecuado.
- La exigencia necesita motivación, sin una motivación interior para hacer frente a la exigencia no puede haber una reacción duradera.
-La motivación debe tener un sentido, debe guardar una relación con nuestros valores de la vida, aparentemente nos debe aportar una mejora o unas ventajas que deseamos.
-La exigencia debe manifestarse por un incremento progresivo de la dificultad, tenemos que exigirnos a nosotros mismos, constantemente y día a día un poco más de lo que nos resulte agradable, un poco más de lo que nos sea fácil de realizar.
Conclusiones:
-El desarrollo (como dificultad progresiva) necesita un margen de tolerancia ante el fracaso. Inevitablemente conlleva una sucesión constante de "pequeños fracasos" antes de conseguir las metas que nos trazamos.
-La tolerancia ante el fracaso es el resultado de una comprensión intuitiva de la realidad y de la naturaleza de las leyes de aprendizaje. Unas esperanzas irrealistas hacen un atleta frustrado, el realismo engendra paciencia. Comprendiendo los principios naturales desarrollamos una actitud realista y optimista ante los pequeños fracasos de la vida.
* Por tanto si de igual manera que sometemos al cuerpo a exigencias graduales para que se adapte y se desarrolle, también hemos de hacerlo con el plano mental y afectivo. El organismo humano se adapta a las exigencias a las que está sometido dentro de los límites de su capacidad natural.
Aplicaciones psico-físicas del principio de adaptación:
La ley de la adaptación es del mismo tipo que el de la gravitación. Sin embargo, la mayoría de nosotros no confiamos plenamente en ella, porque tenemos demasiados límites conceptuales, demasiada confusión interior. Nos preguntamos constantemente: ¿serviré para ésta actividad? ¿Alcanzaré mis metas?, ¿triunfaré?. Preguntas de éste tipo no hacen más que crear tensiones y debilitar nuestra motivación. Seamos decididos, por lo menos confiemos en las leyes de la naturaleza tanto como en nuestra propia confusión interior.

El fruto de la perseverancia:


Desde el mismo momento que reconocemos el carácter inevitable de éste principio de adaptación, nos responsabilizamos, porque sabemos que nuestro éxito depende de lo que nos exijamos a nosotros mismos. Además, con ello ganamos la claridad y la seguridad psíquicas, porque, si decidimos llevar a cabo cualquier cosa dentro de nuestras posibilidades y si utilizamos estas leyes, sabremos que lo conseguiremos, no nos preguntamos cuando lanzamos una piedra si va a caer, ¿por qué dudar entonces de nuestro éxito?

1 comentario:

  1. Bueno como nadie ha comentado éste artículo lo voy a hacer yo mismo, que risa el ratón con las pesas. jejejeejje.

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