sábado, 6 de marzo de 2010

Para quien no le guste rezar en la última parte del Ironman.

Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me econtrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.
Dedicado en especial a aquellos que rezan un padre nuestro en la última parte de la maratón de un Ironman pidiendo o intentando sacar más fuerzas de donde no las tienen, es un poema que Nelson Mandela se repetía a diario durante los años que duró su encarcelamiento.
Para Carmelo Ruíz (Gacela de Telde), y para Jose María Abrante.

1 comentario:

  1. Ese día se dio a conocer en el mundo el primer animal de cuatro patas y con alas ... jajaja

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